Caballos en otoƱo.
- 9 oct 2025
- 12 Min. de lectura
Actualizado: 15 feb
El otoƱo trae consigo un cambio de color en las hojas con paisajes impresionantes, temperaturas mƔs frescas y normalmente un aumento de las lluvias.

Con el aumento de las lluvias, la disminución del sol y las temperaturas, el acortamiento de los dĆas y el atraso de una hora en el reloj, debemos adaptarnos a la nueva estación y si bien los caballos se adaptan bien a los cambios de estación, hay factores que debemos tener en cuenta.
Cambios en la dieta y sistema digestivo
Los cambios en la dieta afectan a los caballos. Su sistema digestivo es muy complejo y su bioma intestinal estÔ muy bien equilibrado. Este puede verse afectado rÔpidamente por cambios en el forraje. El heno de nueva temporada, la hierba de otoño o la reducción del pastoreo pueden afectar su sistema digestivo.
Un intestino sano puede contribuir a un cerebro tranquilo, ya que el intestino y el cerebro se comunican constantemente. El estrés puede alterar la digestión, y el malestar digestivo puede aumentar la ansiedad. Esto es lo que comúnmente se conoce como el eje intestino-cerebro.
Esto puede observarse en el comportamiento del caballo debido a que se estƔn adaptando a cambios en las bacterias digestivas y a cambios hormonales.
Pastos otoñales y exceso de azúcar

El buen mantenimiento de los pastos es vital para la salud de los caballos. A los caballos les gusta pastar en los prados, y en otoƱo, cuando llueve con mƔs frecuencia, la hierba suele crecer mucho mƔs y estar mƔs fresca, lo que provoca que los caballos coman mƔs que durante los meses mƔs secos.
Sin embargo, los pastos otoñales pueden contener altas concentraciones de azúcar, lo que puede contribuir al cólico equino y otros problemas metabólicos como laminitis.

La hierba empieza a dejar de crecer a medida que baja la temperatura y los dĆas se acortan. Pero con un Ćŗltimo impulso de energĆa antes del invierno, la hierba libera sus Ćŗltimos brotes del aƱo.
Como resultado, el azúcar natural de la hierba se acumula en el tallo. A los caballos les encantan estos brotes otoñales por su sabor dulce y su fÔcil digestión, pero demasiado azúcar puede provocar un aumento repentino del peso del caballo y, por lo tanto, causar mÔs complicaciones de salud, como afecciones en las articulaciones o laminitis.
AdemĆ”s, el otoƱo se caracteriza por cambios de temperatura impredecibles. Las noches frĆas seguidas de dĆas cĆ”lidos pueden influir en la forma en que el cuerpo del caballo metaboliza los azĆŗcares, dificultando tambiĆ©n la regulación eficaz de los niveles de insulina lo que supone un factor clave en la laminitis otoƱal.
Los caballos con sobrepeso, antecedentes de problemas metabólicos o simplemente predispuestos a la resistencia a la insulina son mÔs vulnerables en esta época del año y el consumo de pasto con alto contenido de azúcar agrava este problema.
Se puede alimentar con mÔs heno, ya que el pasto seco contiene menos azúcares y mÔs fibra, lo que ayudarÔ a controlar su ingesta de alimento.
Hidratación y riesgo de cólicos
Un mayor consumo de forraje seco, como el heno, conlleva una mayor necesidad de agua, por lo que debe asegurarse de que los caballos beban suficiente agua y que las fuentes de agua sean accesibles y estƩn libres de hielo.

Muchos caballos consumen menos agua cuando las temperaturas bajan y los bebederos congelados tambiƩn desalientan a los caballos a beber agua.
AdemÔs en otoño, la disminución del ejercicio y el movimiento puede ralentizar el tracto gastrointestinal del caballo y aumentar el riesgo de cólicos.
El cólico por impactación puede deberse a la falta de agua y movimiento.
Debemos pues asegurarnos de que los caballos hagan suficiente ejercicio, y vigilar el estado del agua de los abrevaderos para que beban agua suficiente.
La sal y los electrolitos suplementarios, ya sea en bloque o agregados al agua, pueden ayudar a estimular la sed de un caballo.
Arboles, hojas y riesgo de intoxicación
A medida que la hierba de los pastos entra en letargo, los caballos pueden ser mĆ”s propensos a probar las hojas, frutos y malezas que ignorarĆan con la hierba en pleno crecimiento, y existen ciertos Ć”rboles cuyas hojas y/o frutos pueden tener un efecto positivo en el metabolismo en pequeƱas cantidades, pero se vuelven tóxicos al consumirse en grandes cantidades. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el nogal o el roble.

A medida que el clima se vuelve mĆ”s frĆo y llega el otoƱo, las hojas y las bellotas comienzan a caer. Las bellotas, asĆ como las hojas y ramas de los robles, contienen Ć”cido tĆ”nico y estos taninos pueden ser tóxicos para los caballos. Si bien algunos caballos son mĆ”s susceptibles al envenenamiento por bellotas que otros, hay que vigilar a los que no estĆ”n acostumbrados a su ingesta.
El pastoreo deficiente puede aumentar la probabilidad de que los caballos consuman bellotas, al igual que el aumento de la cantidad de bellotas en el suelo. Los fuertes vientos o tormentas pueden provocar la caĆda simultĆ”nea de muchas bellotas, hojas y ramas en el campo, lo que aumenta la probabilidad de que los caballos las consuman.

Las bellotas, las hojas y las ramas de roble tienen un sabor amargo, lo que deberĆa disuadir a la mayorĆa de los caballos de comerlas en exceso. Los caballos pueden consumir algunas bellotas sin envenenarse, especialmente si ya estĆ”n acostumbrados a ellas y no les falta pasto y/o forraje, de manera que solo son un suplemento que suelen ser consumidos por los caballos solo en pequeƱas cantidades.
Sin embargo, algunos caballos parecen haber desarrollado un gusto por las bellotas casi adictivo y las buscan activamente. En estos casos, se debe tener especial cuidado para evitar que tengan acceso a ellas y coman demasiadas.
Los signos de envenenamiento por bellotas incluyen: Presencia de cĆ”scaras de bellota en los excrementos del caballo, letargo, sĆntomas de cólico, deshidración, moqueo y diarrea sanguinolenta.
Si sospecha de intoxicación por bellotas, llamaremos al veterinario de inmediato. Aunque no existe un tratamiento especĆfico para la intoxicación por bellotas, se pueden administrar lĆquidos intravenosos para ayudar a eliminar las toxinas y medicamentos para proteger los intestinos y controlar el dolor.
Heno y previsión para el invierno

A medida que avanza el otoƱo el pasto de los prados entra en letargo y va disminuyendo por lo que es crucial proporcionar a los caballos una fuente alternativa de forraje, heno, durante el otoƱo y el invierno.
Es hora de aumentar la cantidad de heno, asegurƔndonos de que no estƩ polvoriento, mohoso ni lleno de maleza.
En otoño es el momento perfecto para empezar a abastecerse de alimento para los caballos y tener suficiente previsión de heno para pasar la temporada invernal.
Sugerimos comprar al por mayor, ya que no solo es mas rentable sino también porque garantiza la consistencia en los fardos, pero debemos asegurarnos de revisarlos periódicamente para detectar signos de moho.
Barro y dermatitis de la cuartilla (arestines)
Con el aumento de las lluvias, los pastos pueden volverse extremadamente fangosos en las Ć©pocas mĆ”s frĆas del aƱo.
La fiebre del lodo, también conocida como dermatitis de la cuartilla o arestines, es una afección cutÔnea no contagiosa que suele afectar las extremidades inferiores de los caballos.

Es una irritación cutÔnea causada por la humedad. Las patas de los caballos suelen estar mojadas durante mÔs tiempo en otoño/invierno que en verano, cuando el calor puede resecarlas.
Los sĆntomas de esta condición comĆŗn y no contagiosa son irritación, dolor, costras y supuración en la piel, a menudo en otoƱo/invierno, debido a la exposición prolongada a condiciones hĆŗmedas y embarradas que daƱan la barrera protectora de la piel.
Para tratarla, lavar y limpiar las zonas afectadas con una solución antiséptica y mantener las extremidades limpias y secas y proporcionar un entorno mÔs seco para el caballo y, si es posible, evitar que se exponga a condiciones de barro prolongadas.
A veces, serÔ necesario el uso de medicamentos, como antibióticos y productos tópicos para tratar la infección. A nosotros nos funciona muy bien el aceite de Ôrbol del te (Melaleuca alternifolia).
Moscas y gestión del estiércol
Las bacterias y los insectos viven en zonas hĆŗmedas y fangosas, y con el aumento de las lluvias, los pastos pueden convertirse en el lugar perfecto para acampar.
Durante la mayor parte del verano las moscas y tĆ”banos nos irritaban y incomodaban a nuestros caballos. Con el otoƱo se acabaron y ya no tenemos que preocuparnos por repelentes, infecciones oculares ni eccemas. Moscas y tĆ”banos son mĆ”s activos y se reproducen en los meses mĆ”s cĆ”lidos, y el frĆo los mata.

En otoƱo las temperaturas mĆ”s frĆas, los dĆas mĆ”s cortos y menos luz solar ralentizan el ciclo de vida de las moscas, reduciendo su actividad y nĆŗmero.
La mayorĆa de especies de moscas y tĆ”banos estĆ”n programadas para morir o pasar el invierno como pupas o huevos despuĆ©s de las primeras heladas, lo que pone fin a su actividad.
Las moscas de los establos y muchas otras moscas ponen huevos en el estiércol o en materia orgÔnica en descomposición.
Podemos aprovechar el otoƱo para gestionar adecuadamente el estiƩrcol y retirar el estiƩrcol, el pienso, el heno viejos, y cualquier viruta usada en cuadras, paddocks y prados, esto reducirƔ los criaderos de moscas.
El manejo del estiƩrcol es fundamental para la tenencia responsable de caballos, independientemente de cuƔntos poseamos o administremos. Ademas el estiƩrcol es un valioso recurso nutritivo para el suelo.
Plan de salud otoƱal
DespuĆ©s del otoƱo, llega el invierno, que es aĆŗn mĆ”s complicado para los caballos. Por lo tanto, tener un "plan de cuidado de la salud de otoƱo" adecuadamente planificado puede hacer que los caballos estĆ©n mejor preparados para enfrentar los desafĆos del invierno y, al mismo tiempo, mantenerlos saludables y felices durante el otoƱo.
Desparasitación de otoño
La mayorĆa de los caballos requieren desparasitaciones anuales, normalmente en primavera y otoƱo.
Un manejo adecuado de los pastos, con rotación y de ser posible con un pastoreo alternado con rumiantes, reducirĆ” la infestación parasitaria, debido a que la mayorĆa de los parĆ”sitos internos buscan huĆ©spedes especĆficos.

Las hierbas contienen diversos huevos de gusanos, sobre todo en otoƱo, que al ingerirse pueden causar complicaciones.
AdemÔs, las lombrices que se desarrollan en esta época del año pueden proliferar en el intestino del caballo gracias al aporte extra de azúcares de los brotes de hierba otoñal. Como resultado, el caballo es mÔs susceptible a problemas como el cólico.
AdemƔs de parƔsitos como las lombrices, los caballos tambiƩn pueden contraer parƔsitos que causan problemas de piel durante el otoƱo.
ParĆ”sitos como los oxiuros de cuello (Onchocerca cervicalis) pueden causar problemas en la piel como picazón, inflamación, caĆda del pelo y lesiones graves.
Las bacterias y los pequeƱos insectos tambiƩn pueden entrar en el casco del caballo y causar molestias extremas.
Por lo tanto, el plan de salud de otoƱo debe incluir un desparasitante de otoƱo. Se recomiendan desparasitantes que incluyan tanto una avermectina (ivermectina o moxidectina) para los nematodos como el praziquantel para las tenias.
Para evitar la resistencia parasitaria, debemos rotar los principios activos de los desparasitantes, aunque el praziquantel es especialmente importante para la desparasitación de otoño.
Cuidado de los cascos
Los cascos de los caballos requieren un mayor cuidado en esta época, debido a las condiciones fluctuantes de humedad y sequedad, los pastos fangosos pueden generar residuos acumulados en los cascos y el riesgo de infecciones como la candidiasis (una infección por hongos) y otras infecciones.

Las condiciones alternas de humedad y sequedad hacen que el cuerno del casco se expanda y se contraiga, lo que puede provocar grietas y debilitamiento.
La reducción del pastoreo en los prados, puede conducir a una menor ingesta de vitaminas y minerales cruciales necesarios para el crecimiento saludable de los cascos y, como ya hemos comentado, algunos caballos corren un mayor riesgo de sufrir laminitis en otoño debido a los pastos azucarados y a problemas endocrinos.
Cuidado dental

El cuidado dental de los caballos en otoƱo es crucial, ya que el cambio del pastoreo a la alimentación con heno, combinado con un mayor gasto calórico para mantenerse calientes, tensiona sus dientes y encĆas.
Esta temporada es el momento ideal para realizar controles dentales de rutina para detectar y tratar problemas como puntas afiladas o maloclusiones que pueden causar dolor, reducción de la capacidad de masticación y pérdida de peso, especialmente en caballos mayores.
Cambio de pelaje y sistema inmunitario
En otoƱo, tras el calor del verano, los dĆas se acortan y bajan las temperaturas; estas seƱales indican el inicio del cambio de pelaje.
La caĆda del pelaje de verano es solo el Ćŗltimo paso de un proceso que, en realidad, comienza semanas antes. Comienza con el crecimiento de un pelo superior mĆ”s largo y una capa interna densa y lanosa. Tras una fase inicial de crecimiento, hay una pausa, y luego el nuevo pelaje continĆŗa creciendo, desplazando gradualmente al pelaje de verano.
El clima otoƱal, con sus cambios repentinos de temperatura y humedad, ya supone un desafĆo para el sistema inmunitario. Si a esto le sumamos las exigencias del cambio de pelaje y las transiciones dietĆ©ticas, tenemos una verdadera prueba para las defensas de tu caballo.
Una nutrición adecuada durante esta etapa fortalece el sistema inmunitario del caballo y promueve su bienestar general.

Los caballos necesitan abundante energĆa, aminoĆ”cidos y nutrientes durante la muda de pelaje.
Cada pelo estƔ compuesto de fibras proteicas, lo que hace que los aminoƔcidos esenciales, sean fundamentales para el metabolismo de la piel y el crecimiento del pelo. Una deficiencia puede manifestarse como un pelaje opaco, fatiga y menor rendimiento.
Todo este proceso es fĆsicamente exigente y estresante para el cuerpo del caballo. Los caballos mayores, los caballos de competición o de crĆa, y aquellos con trastornos metabólicos son especialmente sensibles durante esta etapa.
ĀæDebemos cubrirlos con mantas?
A la pregunta "ĀæDebemos cubrir con mantas a los caballos?", la respuesta corta es "no". El caballo crea su propia manta: un pelaje lo suficientemente largo y grueso como para soportar los dĆas mĆ”s frĆos del invierno. Es una cubierta ajustable que se aplana o se eleva por encima de la piel a medida que el caballo entra en calor o enfrĆa.
El caballo domĆ©stico es capaz de utilizar correctamente sus increĆbles habilidades termorreguladoras de forma natural exactamente de la misma manera que el caballo salvaje.

Cubrir con mantas quizĆ” puede ser necesario para caballos de competición, que se esquilan habitualmente durante el frĆo para mantener una apariencia tersa, reducir la sudoración, acortar el tiempo de enfriamiento y acelerar el secado despuĆ©s de entrenamientos rigurosos.
Los caballos muy mayores, cuyo apetito y digestión pueden no ser suficientes para mantener la carne en sus huesos y sus "hornos" internos activos, pueden necesitar puntualmente refugio o mantas durante el mal tiempo.
Reproducción y destete
TambiĆ©n en el otoƱo, las yeguas de crĆa salen naturalmente de su temporada reproductiva, experimentando celos cada vez mĆ”s errĆ”ticos antes de entrar en un estado de anestro, o inactividad reproductiva, debido a la disminución de la luz del dĆa y las temperaturas mĆ”s frĆas.
El ciclo reproductivo de una yegua estĆ” determinado por el fotoperiodo, y la disminución de las horas de luz indica el final de su perĆodo fĆ©rtil; salvo algunas excepciones, las yeguas generalmente no entran en celo entre octubre y marzo. Algunas yeguas tendrĆ”n un ciclo menos predecible en el otoƱo, mientras que otras pueden continuar ciclando normalmente.
Asimismo tambiĆ©n el otoƱo es una Ć©poca tradicional para destetar a los potros, suelen tener entre 4 y 6 meses, el clima aĆŗn es agradable, ni demasiado caluroso ni demasiado frĆo y los potros ya pastan y comen alimento sólido, lo que los hace menos dependientes de sus madres para su nutrición.

Es bÔsico asegurarnos de que los potros se han manipulados antes del destete, acostumbrado a la alimentación sólida y tienen en un entorno seguro para el destete.
Posteriormente, se debe observar cuidadosamente tanto a los potros como a las yeguas para detectar cualquier signo de mala salud debido al estrƩs y signos de mastitis en la yegua.
El destete en una estación mĆ”s frĆa, como el otoƱo, tambiĆ©n puede ayudar a reducir el riesgo de que las yeguas desarrollen mastitis.
El destete es un hito importante en la vida de un potro, un buen comienzo en esta etapa darĆ” como resultado un potro sano y seguro de si mismo.
Castración de potros

El otoƱo tambiĆ©n puede ser un buen momento para castrar potros, con temperaturas mĆ”s frĆas y menos moscas, lo que facilita la recuperación y reduce la probabilidad de infección.
Aunque el procedimiento puede realizarse en otras Ć©pocas del aƱo. Para un procedimiento seguro, ambos testĆculos deben haber descendido, el potro debe gozar de buena salud y tener sus vacunas al dĆa (especialmente contra el tĆ©tanos), y el procedimiento puede realizarse bajo sedación o anestesia general.
Mantenimiento de campos y instalaciones

El objetivo del mantenimiento de los campos es mantener una cobertura vegetal a lo largo de las estaciones que garantice la cantidad y calidad de las necesidades nutricionales de los caballos, ya sea para el pastoreo o la cosecha de forraje.
La resiembra Ć”reas desnudas se realiza a principios de otoƱo, durante perĆodos bastante hĆŗmedos, para promover la germinación y el posterior desarrollo de las semillas.
Esto es crucial para aumentar la diversidad de especies de pasto y la productividad general para el aƱo siguiente. Por lo tanto, se debe evitar la presencia de animales en estas zonas sensibles durante el invierno.
El desbrozado de las malezas tambiƩn es vital porque es mƔs efectivo en otoƱo y reduce la competencia futura con las hierbas del pastizal.
La rotación de pastos y la limpieza del estiércol en otoño ayudan a disminuir los ciclos de vida de los parÔsitos, reduciendo asà su carga para la primavera.
El otoƱo tambiĆ©n es el momento perfecto para reparar cualquier daƱo en los refugios, arreglar los cercados y repasar los puntos de agua, limpiar cuadras y, en general, garantizar que el entorno de los caballos sea cómodo y estĆ© preparado para los dĆas mĆ”s frĆos.
El jinete en otoƱo
Los jinetes tambiƩn debemos estar atentos en otoƱo al clima, adaptar los planes de montar a caballo a horas de luz mƔs cortas, terrenos resbaladizos, y centrƔndonos en la seguridad, la visibilidad y la comodidad a travƩs del equipo adecuado, vigilando el clima, el conocimiento de las condiciones cambiantes del terreno y un mantenimiento atento.

Es una buena Ʃpoca para revisar el equipo del caballo, para comprobar su sequedad y estado, y asegurarnos de limpiarlo y acondicionarlo regularmente.
Los accesorios de cuero pueden secarse y agrietarse en el aire mĆ”s frĆo y seco, por lo que es fundamental limpiarlos y acondicionarlos periódicamente.
Mientras nos preparamos para el invierno, inspeccionaremos todo el equipo ecuestre y realizaremos las reparaciones o reemplazos necesarios.
Disfrutar del otoƱo a caballo
El otoño es una hermosa temporada para montar a caballo, ofreciendo paisajes únicos y un clima fresco y revitalizante.
Al tomar las medidas necesarias para cuidar tanto al caballo como al jinete, aseguramos una experiencia segura y agradable que nos ayuda a mantener un fuerte vĆnculo y conexión con ellos.


