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Cuidadores de caballos.

  • 15 ene
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: hace 6 días

Los cuidadores somos una parte esencial en la relación con los caballos. El contacto diario y la convivencia constante nos permiten conocerlos en profundidad y aprender de ellos creando vínculos sólidos y auténticos, basados en la confianza y el respeto.


Pasar tiempo con caballos con una atención constante y plena genera confianza, haciendo que el caballo se sienta seguro y comprendido, lo cual es la base de cualquier otra actividad, desde el entrenamiento hasta las salidas por el bosque.


chica con caballo

La mejor manera de construir un vínculo profundo con el caballo es a través de compartir territorio y espacio: pasar tiempo juntos sin pedirle nada. A medida que el vínculo se fortalece, también crece la comprensión mutua que nos permite comunicarnos con el caballo de forma natural, haciendo de el un compañero preciado, no solo un animal.


La verdadera conexión ocurre en los momentos cotidianos: durante el control del estado físico, el manejo a pie, la revisión de cascos, la higiene general o simplemente sentado en el pasto, observando.

Los caballos son criaturas sensibles; estar presentes de manera constante los hace sentir seguros y comprendidos, permite que nos investiguen y confíen en nosotros como un miembro de la manada. Esta interacción regular nos enseña a leer sus señales sutiles y fomenta un vínculo único e intuitivo.


Los cuidadores somos la primera y, a menudo, la última persona que el caballo ve cada día. Por ello, nuestro estado de ánimo, nuestra forma de movernos y de interactuar influyen directamente en su bienestar. Somos quienes primero detectamos cualquier anomalía física o de carácter, además de proporcionarles cariño y cuidados.



niña abrazando caballo

Mediante una presencia constante y tranquila, los cuidadores de caballos aportamos seguridad, rutina y estabilidad. Nos ganamos su confianza, transformando las interacciones con el caballo del control y dominio a la asociación y la colaboración; pasar de controlar al caballo, a trabajar con él caballo.

Una asociación donde la constancia genera seguridad, cada gesto es algo importante y refuerza la necesidad de actuar siempre con calma, coherencia y respeto, convirtiendo al cuidador en una figura vital en la vida del caballo, dando forma a todo su día y a su bienestar; asumiendo un compromiso con los caballos que conlleva unas responsabilidades clave:


Vacunando un caballo

El cuidado diario básico de todos los caballos a nuestro cargo, controlando su alimentación, el heno, pasto o si alguno necesita grano o algún tipo de suplemento, que este bien y no falte el agua limpia en sus bebederos, si hace falta limpiar o repasar sus cascos, etc.


Controlar diariamente su salud y bienestar, vigilando cualquier síntoma de enfermedad o lesión y administrar medicación o realizar curas si es necesario en algún caballo.


caballo y valla rota

Mantenimiento de las instalaciones, limpiando cuadras, repasar i reparar cercas y vallados, vigilar que funcionen bien todos los abrevadores, controlar el buen funcionamiento de los pastores eléctricos, y mantener el orden general del lugar.

Preparación de los caballos, si algunos deben ensillarse o arreglarse para salir de ruta, para entrenar, quizá para viajar en algún transporte o para la visita de algún profesional (veterinario, podólogo...)


Caballos y papeleo

Gestión y logística, con buenas dotes de comunicación para organizar y coordinar visitas de clientes y profesionales (veterinarios, etc.), transportes (documentación, guías...), gestionar suministros (material para vallados, bloques de sal...) y proveedores (heno, grano...), y en general toda la administración de la propiedad y los caballos.


Todas estas responsabilidades exigen una serie de habilidades en los cuidadores de caballos:

En primer lugar amor y pasión por los caballos para manejar sus necesidades específicas.

Buenas habilidades de observación y atención al detalle, para notar cambios en la condición de un caballo y  tener capacidad de actuación ante imprevistos, incluyendo la gestión de riesgos y la prestación de primeros auxilios a personas o animales.


cargando heno

Aptitud física y resistencia para el trabajo al aire libre en todo tipo de clima y habilidades manuales prácticas.

Trabajo en equipo, no sabes lo que es hasta que tu compañero de equipo es un espíritu libre de 500 kg. y trabajas con el en conexión y sintonía.

Poseer una buena rutina de trabajo y gestión del tiempo, y experiencia en manejo de caballos.


La mayoría de la gente ve el lado glamuroso de la vida con caballos, pero pocos comprenden la verdadera determinación que requiere.


repartiendo heno en la nieve

Cuidar caballos es un profundo compromiso y una dedicación oculta, no te ven despertarte a las cinco o seis de la mañana... no te ven trabajando en el exterior bajo la nieve a -4ºC, ó -10ºC o en verano bajo el sol con un calor sofocante, y acabar tarde por la noche. Disfrutando cada minuto, con una pasión inquebrantable que trasciende la incomodidad por el mero privilegio de estar con los caballos.


Dinero y caballos

Además esta la carga financiera, debemos ser realistas acerca de los altos costos del cuidado continuo de los caballos, pensando en su alimentación, atención veterinaria, podólogo, herrador, dentista equino, equipamiento, transporte, etc.



Cuidar caballos es físicamente exigente, debemos aprender a sentirnos cómodos con el trabajo duro, pero además, emocionalmente agotador.

Nos demanda 24 horas al día, 7 días a la semana, lo que implica horas largas e impredecibles, trabajo dependiente del clima y emergencias, mas las presiones financieras , las expectativas de los clientes y el vínculo profundo que hace que los reveses se sientan como algo personal; lo que puede llevar a la fatiga y el estrés que a menudo se manifiestan como agotamiento, irritabilidad, perfeccionismo y sentimientos de ineficacia, pero que se pueden manejar con límites, cuidado personal, paciencia, fuerza y reconexión con nuestra pasión para ​​​​afrontar las necesidades de los caballos y los desafíos del trabajo con ellos.

Entonces, ¿Por qué la gente lo hace?


Niña acariciando potrito

Cuidar y vivir con caballos es un estilo de vida que no es fácil, y menos intentar explicarlo con palabras, solo quienes nacieron con "el virus de los caballos en la sangre" pueden comprender plenamente esta gran pasión. Corre por el alma y llena el corazón.

La profunda conexión y el amor incondicional de los caballos son motivadores principales que hace que los sacrificios valgan la pena, creando un profundo vínculo y una alegría única que solo quienes están completamente inmersos en el mundo ecuestre comprenden realmente.


Cuidar caballos y dejar que el caballo sea caballo y se comporte como tal no siempre es tan sencillo. Los humanos los domesticamos, así que se ha convertido en nuestro deber cuidarlos. Se trata de comprender las necesidades individuales del animal que tenemos delante.


Pero nuestra responsabilidad con los caballos no es simplemente permitirles sobrevivir, sino ayudarlos a prosperar.

Este sentido de propósito, este estilo de vida elegido, es un proyecto apasionante, una forma de vivir un sueño, que aporta recompensas y claridad, enriqueciendo nuestra vida tanto como la del caballo.


acariciando el morro de un caballo

Cuidar caballos es en esencia, un compromiso con una vida centrada en los animales, donde los momentos glamurosos se ganan a través de una devoción diaria constante y a menudo difícil, pero con unas recompensas invisibles; la alegría proviene del vínculo, de verlos crecer, de la conexión con la naturaleza y del crecimiento personal de lo que nos enseñan, no solo de concursos, premios o récords.


Esta conexión constante conduce a relaciones profundas, donde los caballos ofrecen amor incondicional y los cuidadores aprendemos, entre otras, valiosas lecciones sobre la presencia y comunicación intuitiva que se extienden a las relaciones humanas; y la fuerte conexión con la naturaleza, estar al aire libre con caballos fomenta una apreciación más profunda por el medio ambiente.


Personalmente hay pocas cosas en la vida que me llenen tanto como simplemente pasar el rato y disfrutar de la naturaleza con nuestro clan: caballos, perros, árboles, tierra, olores, pájaros, viento, sol… ¡pura felicidad!


Así pues, cuidar caballos es un estilo de vida, es un proceso de aprendizaje permanente y es un trabajo de amor; basado en las mañanas tempranas, el trabajo duro, la inteligencia emocional y la superación del ego para formar una asociación profunda y honesta, aprendiendo paciencia, humildad y coraje a través de la dedicación a un animal grande y poderoso pero muy sensible.


cepillando un caballo

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