¿Por que criar caballos?
- 10 ene 2023
- 11 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Cada cultura es diferente, y posee necesidades específicas para funcionar sin problemas. Los caballos se encuentran dentro de cada cultura y han sido criados y seleccionados para satisfacer esas necesidades específicas desde hace unos 6000 años.

La gente domesticó caballos por primera vez alrededor de los años 4000-3500 a. C. en la estepa euroasiática, cerca de la actual Ucrania y el oeste de Kazajstán.
A medida que pusimos a estos animales a trabajar durante los próximos miles de años, los criamos selectivamente para que tuvieran rasgos deseables como velocidad, resistencia, fuerza, inteligencia y capacidad de entrenamiento.
Es en esta capacidad que vemos la naturaleza casi indispensable del caballo, porque en cada caballo se puede ver su valor único y su increíble potencial.
El papel del caballo en la historia humana
Los caballos han sido uno de los motores más poderosos del progreso humano, transformando radicalmente cómo nos movemos, luchamos y trabajamos.
Antes de su domesticación (hace unos 5,500 años), el mundo terminaba donde alcanzaban las piernas. El caballo permitió el comercio a larga distancia, el intercambio cultural y la migración masiva.

Desde los carros de guerra egipcios hasta las conquistas mongolas y los caballeros medievales, el caballo definió la geopolítica. La caballería dictó el resultado de las batallas hasta la llegada de los tanques en la Primera Guerra Mundial.
Aunque el buey era fuerte, el caballo era más rápido y eficiente. Su uso en el arado permitió cultivar más alimento, lo que impulsó el crecimiento de las ciudades y la economía preindustrial.
Antes del telégrafo, la información viajaba a la velocidad de un galope. Sistemas como el Pony Express o las postas romanas mantenían unidos a los imperios.
La historia del caballo es la historia de la civilización misma. Sin embargo, de alguna manera, siguiendo el ritmo creciente de la industrialización y la mecanización, hemos olvidado rápidamente cuán endeudados estamos con los caballos y pasaron de ser una necesidad a ser un lujo.
El valor del caballo en la vida humana

El caballo se convirtió en un símbolo de estatus, nobleza y libertad, influyendo profundamente en el arte, la mitología y el deporte.
Más allá de su utilidad histórica, el valor del caballo en la vida humana hoy reside en su capacidad única para conectar con nuestras emociones, mejorar nuestra salud y representar ideales culturales de libertad y nobleza.
Son nobles y majestuosos, su movimiento es poesía en movimiento.
Son criaturas sociales y nos animan a socializar, divertirnos y hacer nuevos amigos.
Son pacíficos y apacibles, calmantes y relajantes por naturaleza, estar cerca de los caballos se describe como terapéutico .
Son grandes maestros, hay que ganarse el respeto de un caballo, no les importa cómo te ves, qué tan inteligente eres o qué tan importante es tu trabajo. Nos enseñan sentido de responsabilidad, un caballo requiere un compromiso y cuidado regulares.
Beneficios físicos y emocionales de los caballos
El caballo ha evolucionado de ser un motor histórico de progreso y conquista a convertirse en un pilar del bienestar humano.
En el plano físico, su movimiento único fortalece el equilibrio, la coordinación y tonifica todos los grupos musculares. No solo montar a caballo es un ejercicio físico también limpiar, cepillar, alimentar, recoger estiércol del campo, etc.

A nivel emocional, el caballo actúa como un espejo de nuestra psique; al ser un animal de presa extremadamente sensible, detecta y reacciona a nuestras intenciones y estados de ánimo, obligándonos a desarrollar una comunicación no verbal clara, paciencia y una autoconfianza sólida, reduciendo el estrés y fomentando la responsabilidad y la empatía.
Cualquiera que haya experimentado una relación con un caballo lo entenderá. Existe un gran vínculo entre un caballo y un ser humano, incluido el respeto mutuo y la confianza mutua.
Motivos para criar caballos

Así pues, ¿Por que criar caballos? todo el mundo tiene diferentes razones para criar caballos.
Los criadores producen potros de calidad y ganado joven para la venta. Los propietarios con yeguas excepcionalmente talentosas pueden querer transmitir sus genes, con el objetivo de criar animales más fuertes, rápidos o dóciles, contribuyendo a la herencia genética de la especie.
Algunos jinetes creen que es menos costoso criar un potro que comprar un caballo joven. Otros jinetes obtienen una inmensa satisfacción al producir y mostrar un potro criado en casa, lo que permite moldear su entrenamiento desde el nacimiento.
También se crían para carreras, salto y deportes ecuestres, para trabajos como la ganadería y la explotación forestal y también para la producción de carne.
Para muchos, criar caballos es una forma de mantener vivas las tradiciones rurales y disfrutar de un estilo de vida al aire libre. Fomenta valores como la disciplina, la paciencia y el respeto por los ciclos de la vida, ofreciendo una satisfacción emocional profunda al ver crecer a un potro desde sus primeros pasos.
Riesgos de la cría

Hay una lista interminable de razones por las que querer criar caballos, pero la mayoría de ellas bordean la locura económica y emocional.
Cuando las cosas van bien, es genial. Pero hay tantas cosas que pueden salir mal.
Para empezar, cuesta mucho dinero, vale la pena crear un presupuesto realista antes de criar y considerar si el potro valdrá la pena al costo final.
Factores económicos de la cría
Si el esfuerzo de criar tiene como objetivo generar ganancias, hay factores de mercado a considerar, que pueden variar considerablemente de un año a otro y de una raza a otra. En muchos casos, el extremo inferior del mercado está saturado de caballos y, por lo tanto, la ley de la oferta y la demanda permite que se obtenga poca o ninguna ganancia de la cría de animales no registrados o de mala calidad, incluso si están registrados.

La cría de caballos es una actividad que requiere una gestión empresarial rigurosa para ser rentable, dependiendo de la selección genética, el control de costes y de la capacidad de generar valor añadido.
Comienza con la selección de reproductores con buen pedigrí, la especialización en una raza, mejor con potencial y escasez, y además de la venta de potros, diversificar los ingresos; por ejemplo vendiendo cubriciones del semental u ofreciendo otros servicios, como pueden ser pupilajes, rutas a caballo, etc.
Obtener ganancias en la cría de caballos es a menudo difícil. La cría de caballos tiene mas de sentimiento que de rendimiento.
Los criadores rara vez estamos en este negocio para ganar dinero, pero tampoco para perder dinero. Nadie quiere pagar más de lo que puede pagar o más de lo que realmente vale un caballo, pero los criadores no quieren regalar caballos que han necesitado meses de desarrollo por menos dinero del que se necesita para cubrir su crianza básica.
Gastos iniciales de reproducción
Asumiendo que se es el dueño de la yegua de cría, empezamos por la tarifa del semental, si la yegua será transportada y alojada en otro lugar para cubrir, además de cómo se cubrirá la yegua (cubrición natural, inseminación artificial con semen fresco o congelado, o métodos más complejos como transferencia de embrión). Ese es dinero que nunca se recupera, independientemente de si la yegua queda preñada o no. Sumemos el costo de mantener a la yegua preñada durante esos primeros meses, incluso si vive en nuestra propiedad.
Costes durante el crecimiento del potro
Después recemos para tener un potro sano y sin problemas. Incluso entonces, hay que prever los costos veterinarios de rutina. Con heno, grano y demás, cuando el precioso potro tenga 3 ó 4 años, probablemente hayamos gastado mas de lo que cuesta, y eso aunque este en nuestra propia finca y no pagando a alguien para que lo aloje en pupilaje.
Selección responsable de yeguas de cría
La yegua, además de buena genética, ciencia que ha recorrido un largo camino y puede decirnos mucho sobre los caballos y sus rasgos potenciales, debe tener un carácter sociable, un temperamento tranquilo, manejabilidad y disposición para trabajar.
Ella es genéticamente responsable del 50 por ciento del potro, pero pensamos que su influencia es mayor ya que en los meses posteriores al nacimiento tiene una gran influencia en la personalidad del potro.

Sin embargo, demasiados dueños de yeguas las hacen criar, sin considerar objetivamente su mérito como yegua de cría. Para sus dueños todas las yeguas son especiales, pero existen muchos defectos, enfermedades y problemas de comportamiento que son hereditarios y podrían transmitirse a un potro, limitando su valor.
No todos estos rasgos son visibles y un número alarmante de personas se dedican a la cría de caballos por capricho sin pensar lo suficiente en las consecuencias. La reproducción a menudo conduce a la decepción, ya que no hay garantías sobre lo que se producirá y muchas personas tienen expectativas muy irreales sobre lo que producirán una yegua y un semental determinados.
Selección del semental
Para elegir el semental adecuado para complementarla, tenemos que evaluar a la yegua objetivamente para conocer sus fortalezas y debilidades. Emparejar genéticas compatibles de yeguas y un buen semental aumenta la probabilidad de tener un potro de buena calidad siete veces sobre diez.
Implica una evaluación crítica y multifacética destinada a mejorar la calidad de la descendencia, centrándose en complementar la conformación, el pedigrí, el temperamento y el rendimiento atlético incluyendo el historial de competición, analizar su descendencia, asegurar altas tasas de fertilidad y confirmar las aprobaciones sanitarias.
Importancia del pedigrí

Un pedigrí es una forma de registrar y rastrear el linaje de un caballo. Comprender la ascendencia de un caballo puede proporcionar información sobre el color del pelaje, la altura, el temperamento e incluso en qué disciplinas puede sobresalir.
Un buen pedigrí demuestra que ciertas características (salto, velocidad, temperamento) se han transmitido de forma constante durante generaciones. Esto aumenta las probabilidades de que el potro herede esas virtudes.
Los pedigríes son importantes cuando se trata de criar y decidir qué tipo de caballo se espera tener.
El pedigrí es el mapa genético de un caballo. No es solo una lista de nombres famosos, sino una herramienta de predicción que ayuda al criador a reducir el factor "azar" en la reproducción.
También determina para qué registros de raza, si corresponde, califica un caballo. Los registros de razas requieren la verificación genética de la paternidad para incluirlos en su lista, por lo que si un caballo esta registrado, podemos estar seguros de que sus padres en la lista son realmente sus padres.
Dificultades de la reproducción equina

Criar caballos es un dolor de cabeza gigantesco. Los caballos simplemente no se reproducen con la facilidad y eficiencia del ganado vacuno, ovino o caprino.
Por lo tanto, las probabilidades de que el potro nazca con algún tipo de problema que requiera atención veterinaria son a tener en cuenta, desde diarrea hasta una infección o tendones contraídos, o algo peor. O la yegua podría desarrollar su propio problema, algunos de los cuales pueden conducir a la muerte.
Es frustrante, pero común. Una yegua puede quedar preñada y perder el embrión en las primeras semanas (reabsorción embrionaria) debido a estrés, infecciones uterinas o desequilibrios hormonales.
Mantener a una yegua vacía (que no quedó preñada) durante un año entero supone un gasto de alimentación y veterinario sin retorno de inversión, lo que pone a prueba la rentabilidad de cualquier explotación.
La reproducción siempre es una apuesta y debemos estar preparados para perder lo que sea que pongamos en ella. Solo si nos sentimos cómodos con eso, seguimos adelante y tratamos de criar. También es cierto que una vez que se confirma un embarazo, las yeguas producirán un potro saludable aproximadamente el 80 por ciento de las veces.
Riesgos durante el crecimiento del potro

Los potros pueden inventar un millón de formas de hacerse daño. Pero de alguna manera suelen sobrevivir y, rápidamente, ese adorable potro cumple 3 años y está listo para empezar a domar, y empezar a prepararse para el resto de su vida. Y eso costará aún más tiempo y dinero. Aunque también es cierto que, en teoría, a partir del nacimiento, los costos de cuidado y doma se agregan al valor del potro, y el precio de venta aumenta en consecuencia.
Tomar una decisión informada
Al final, la elección de criar es una decisión personal, una perspectiva realista y una buena preparación pueden ayudar a evitar costosas sorpresas y decepciones.
Criar un caballo es un compromiso a largo plazo que mezcla la pasión con una responsabilidad ética profunda. No se trata solo de producir un animal, sino de garantizar que cada vida que traemos al mundo tenga un propósito, salud y un temperamento que le asegure un buen futuro.
La importancia de una cría responsable
Debemos pues, optar por una cría responsable. La cría de caballos no puede ser indiscriminada, ni por supuesto accidental. Es imprescindible tener unos objetivos de cría, considerar la genética, la calidad del rendimiento, el temperamento, la edad y la salud de la yegua.
Conocer los rasgos ideales que tratamos de producir ayudará a determinar la mejor madre y el mejor padre, además de garantizar que nuestras expectativas y presupuesto de reproducción sean apropiados.
Planificación a largo plazo

Producir y criar un potro es un compromiso de varios años, por lo que vale la pena imaginar cómo se desarrollará el futuro.
Antes de criar, conviene pensar planes para el manejo, destete, alojamiento y doma del potro.
Hablamos de criar un potro y luego esperar de tres a ocho años para tener un animal realmente útil, eso es también mucho costo acumulado. Si el potro será criado y domado, ¿Quién lo domara y a qué edad? . Si se venderá el potro, ¿Cuándo y como se comercializará y cuál es el precio de venta esperado? ¿Qué pasara si el potro no cumple con las expectativas o se lesiona?
La longevidad del caballo
Hay que recordar que un caballo es un animal que tiene una vida muy larga. No es raro que los caballos alcancen los 30 años o más, por lo que, incluso con las mejores intenciones, nadie puede garantizarle a un potro un hogar de por vida.
Etapas de la vida del caballo
Una vez que nace un caballo, tendrá aproximadamente seis etapas de vida. Cada etapa requiere atención y apoyo únicos, por lo que es bueno comprender cuándo comienzan.
Las etapas de la vida de un caballo incluyen:
Potro: Nacimiento a 5-6 meses
Destete: 5-6 meses a un año de edad
Yearling: 1 a 2 años
Adolescente: 2 a 3-4 años
Edad adulta: 4-5 a 15-20 años
Senior: a partir de los 15-20 años dependiendo de la raza.
La planificación para cada una de estas seis etapas de la vida puede ayudar a brindar el mejor amor y apoyo al caballo.
Evaluar las motivaciones para criar
Nadie tiene una bola de cristal, por lo que vale la pena considerar varios escenarios para asegurarse de estar preparado para todas las posibilidades y considerar las razones para criar, haciéndose preguntas difíciles sobre si las motivaciones se basan en la emoción o en la ganancia, y qué tan realistas pueden ser esas motivaciones.
Definamos claramente si el objetivo es producir un caballo de monta para uso personal, un ejemplar con potencial para competiciones de alto nivel o un potro para la venta.
Responsabilidad de los criadores
La cría de caballos solo debe ser realizada por personas con experiencia. Incluso los criadores de caballos experimentados debemos reconsiderar continuamente el programa de cría, ya que hay demasiados caballos y pocos hogares.
Caballos no deseados que se venden a bajo precio, a menudo a mataderos, para consumo humano o para carne de perro. Centros de rescate llenos de caballos criados por capricho por sus antiguos dueños. Nadie cría caballos con estos resultados en mente, pero ahí es donde terminan muchos de ellos.
La responsabilidad de un criador de caballos va mucho más allá de la simple reproducción; implica un compromiso ético, legal y financiero a largo plazo con el bienestar del animal y la mejora de la raza.
Todo criador tiene el deber de cuidado para garantizar que los caballos bajo su responsabilidad tengan una vida digna. Un criador responsable mantiene un compromiso con el caballo incluso después de venderlo.
La recompensa emocional de criar
Pese a todo, no hay que olvidar que, criar un caballo desde potro recién nacido es una experiencia inmensamente gratificante, disfrutando de la oportunidad de conocer al caballo desde los primeros momentos de su vida.

Criar una yegua querida es una forma de preservar una gran genética y tener la oportunidad de manejar, domar, y vincularse con su potro desde el primer día.
Para los criadores, ver a un ejemplar nacido en casa destacar en una pista de competición o convertirse en el compañero fiel de una familia genera un sentimiento de orgullo y trascendencia. Es saber que has contribuido positivamente a la historia de una raza y a la felicidad de sus compañeros humanos.
La cría también enseña a gestionar la frustración. No siempre todo sale bien, y superar las dificultades (una enfermedad, un parto complicado o una lesión) forja un carácter resiliente. El éxito, después de haber cuidado cada detalle, se siente mucho más merecido.
El milagro del nacimiento
No hay nada en la Tierra tan maravilloso como el milagro del nacimiento. Dar testimonio del gran evento de la vida es verdaderamente una experiencia como ninguna otra, desde la tempestad del parto hasta los suaves momentos de reconocimiento y vínculo entre la yegua y el potro recién nacido. Nunca deja de emocionar y sorprender.
Hay una satisfacción intelectual y emocional única al ver al potro dar sus primeros galopes en el prado y reconocer en él la morfología o el temperamento que se planearon.




