Caballos en movimiento.
- 5 nov 2024
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Actualizado: 30 mar
La función número uno del cuerpo del caballo es el movimiento. El diseño evolutivo del caballo es una obra maestra de la ingeniería biomecánica dedicada exclusivamente al desplazamiento constante. Si el caballo deja de moverse, su sistema colapsa.
Todos los sistemas corporales, ya sean respiratorios, digestivos, neurológicos o reproductivos, gozan de una salud óptima cuando el caballo se mueve libremente. Los caballos necesitan movimiento para el buen funcionamiento de su metabolismo, la buena salud de sus cascos y su bienestar mental.
Mientras que para nosotros el movimiento es una opción de salud, para el caballo es su mecanismo de supervivencia biológica.
Movimiento desde el nacimiento

Los caballos pueden galopar a las pocas horas de nacer. ¡Nacieron literalmente para estar en movimiento!
Han evolucionado durante los últimos 55 millones de años con una fuerte necesidad innata de movimiento, y su constitución fisiológica ha evolucionado para respaldarlo. Las manadas de caballos han evolucionado para no dejar nunca de moverse ni de comer durante mucho tiempo.
Desde el nacimiento, el movimiento en los caballos no es solo una habilidad, sino una urgencia biológica. Al ser animales precociales (capaces de valerse por sí mismos casi de inmediato), su supervivencia depende de una secuencia motriz rápida y precisa.
El movimiento libre y constante desde el primer día es fundamental por varias razones científicas: la expulsión del meconio (primeras heces), la formación del cartílago, el fortalecimiento de tendones y la mineralización ósea.
Durante el primer mes, la actividad física es máxima. El juego representa hasta el 75% de la actividad cinética del potro y es su forma natural de entrenar la coordinación, la velocidad y las habilidades sociales.
Movimiento en libertad

En libertad, suelen vivir en zonas donde la hierba y el agua escasean y para sobrevivir, el movimiento se produce de forma natural durante todo el día, ya que se desplazan en busca de forraje y otros recursos.
Los caballos que pastan al aire libre pueden recorrer 8-10 km al día, mientras que los que se encuentran en corrales pequeños y confinados solo pueden caminar 1 km al día. Los caballos salvajes pueden llegar a recorrer más de 50 km. por día.
Movimiento y sistema digestivo

El tracto gastrointestinal del caballo es uno de los sistemas corporales que se alteran con mayor facilidad por la falta de movimiento. Cuando un caballo está encerrado el proceso conocido como peristalsis (contracciones musculares intestinales que digieren y mueven los alimentos a lo largo del tracto digestivo se altera, lo que deja a su caballo propenso al íleo (inmovilidad intestinal). Esto, a su vez, puede provocar impactación intestinal y cólicos.
El estrés derivado de la restricción de movimientos y la falta de una ingesta constante de forraje puede aumentar significativamente el riesgo de úlceras gástricas, lo que a su vez puede provocar reticencia a moverse.
Movimiento y sistema circulatorio

En los caballos, el corazón es
relativamente pequeño en comparación con su cuerpo, por lo que también necesitan el movimiento para recibir la ayuda de los músculos, las articulaciones y los cascos para así poder mantener el flujo de sangre a través del cuerpo.
Con la falta de movimiento el caballo puede desarrollar edema, que es la acumulación de líquido en las extremidades debido a la inactividad circulatoria y al drenaje linfático deficiente.
Cuando un caballo está estabulado o con poco movimiento, el sistema circulatorio no funciona a pleno rendimiento y el corazón puede verse sometido a un estrés excesivo. Una vida sedentaria reduce la eficiencia del corazón y los pulmones, lo que contribuye a una mayor fatiga y una menor resistencia cuando finalmente se pone en movimiento al caballo, por lo que suele empeorar cuando se le administra ejercicio breve pero intenso.
Movimiento y sistema respiratorio

Los caballos son respiradores nasales obligados, no pueden respirar por la boca, con pulmones grandes adaptados para el rendimiento atlético a alta velocidad y el acoplamiento respiratorio-locomotor (respiración al mismo tiempo que la zancada).
La falta de movimiento (sedentarismo, inactividad) conlleva una disminución de la ventilación pulmonar, lo que favorece la acumulación de mucosidad y problemas crónicos como el asma equina (enfisema pulmonar equino), ya que requieren un movimiento constante y activo para mantener las vías respiratorias despejadas y sanas.
Los pulmones requieren una extensión completa y constante para mantener su elasticidad y función, lo cual se pierde cuando un caballo es mayormente sedentario.
Movimiento y sistema musculoesquelético

La actividad física constante también aumenta la densidad y la fuerza de los huesos, además de promover la fortaleza y el desarrollo de músculos, tendones y ligamentos; lo que es especialmente importante en el caso de los potros y los caballos jóvenes, y se traduce en caballos más fuertes y sanos.
La restricción del movimiento provoca que los huesos sean menos densos y más débiles, y aumenta el riesgo de sufrir daños en las articulaciones, los tendones y los ligamentos, ya que reduce la producción de líquido sinovial, que lubrica las articulaciones, lo que provoca un aumento de la rigidez articular.
Movimiento y salud de los cascos
El casco al pisar se expande y comprime la ranilla y los tejidos blandos internos. Esto funciona como una bomba que empuja la sangre de vuelta hacia el corazón.
El sedentarismo reduce la circulación sanguínea en el casco, lo que provoca una menor calidad del casco, un crecimiento reducido y una estructura deficiente e
inestable.

Moverse por un terreno variado estimula los cascos y los acondiciona al mismo tiempo.
Sin un movimiento constante y variado por terrenos difíciles, el crecimiento y el desgaste de los cascos se ven comprometidos, lo que a menudo conlleva una mala integridad estructural.
Si el caballo recorre suficientes kilómetros, los cascos comenzarán a mantenerse por sí solos. En libertad las colinas y las rocas ayudarán a desarrollar los tendones, los músculos y sus cascos lo que ayudará al caballo a caminar con más seguridad.
Movimiento y sistema inmunológico

El sistema inmunológico de un caballo es una red compleja de células (glóbulos blancos), tejidos (placas de Peyer en el intestino, etc.) y órganos (timo, bazo, ganglios...) que defienden contra los patógenos y reparan los daños.
Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y depende de la salud intestinal, la nutrición y, fundamentalmente, el movimiento regular para mantener su eficacia.
La falta de movimiento (descanso en establo, inactividad) provoca estrés, elevando los niveles de cortisol, lo que suprime la función de las células inmunitarias, aumenta el riesgo de infección y disminuye la capacidad de combatir los patógenos.
Los caballos inactivos suelen presentar una cicatrización más lenta de las heridas y una mayor susceptibilidad a las enfermedades.
Consecuencias de la domesticación

La domesticación ha transformado al caballo de un herbívoro que vagaba libremente y se movía constantemente a un animal a menudo sedentario y confinado.
Una de las consecuencias es la profunda reducción de la actividad física diaria. Incluso los caballos que trabajan con regularidad y están en óptimas condiciones físicas probablemente hagan mucho menos ejercicio que sus congéneres salvajes.
Debido a que los caballos están diseñados anatómicamente para recorrer largas distancias diariamente, la falta de movimiento impuesta por la domesticación resulta en graves consecuencias físicas y psicológicas, frecuentemente denominadas "enfermedades de la domesticación".
Diferencia entre ejercicio y movimiento
En la sociedad actual, el valor del movimiento para el cuerpo ha quedado relegado al ejercicio forzado y reglamentado, y así el movimiento lento y constante de la actividad diaria ha perdido valor. Sin embargo, la diferencia entre ejercicio y movimiento varía mucho en relación con la salud y el bienestar generales.

El ejercicio, la actividad física, y el movimiento son formas diferentes de utilizar el cuerpo.
Si bien las palabras tienen diferentes asociaciones para las personas, el ejercicio generalmente implica un régimen estructurado de actividades físicas repetitivas con un enfoque de entrenamiento, mientras que el movimiento es la actividad física que se produce durante la vida cotidiana.
Mientras que el movimiento es una necesidad biológica continua y natural, el ejercicio suele ser una actividad planificada y de mayor intensidad dirigida por humanos. El ejercicio estructurado busca adaptaciones fisiológicas que el movimiento libre no siempre logra, pero un error común es creer que una hora de ejercicio intenso compensa 23 horas de inactividad en un box.
En resumen, un caballo necesita movimiento diario para estar sano, pero requiere ejercicio específico para ser un caballo de deporte eficiente.
Importancia del movimiento diario

El movimiento puede considerarse como las actividades que mueven al caballo a lo largo de su vida diaria.
Debido a la naturaleza de una dieta fibrosa, esto debe incluir andar una gran cantidad de pasos y ciclos de masticación para ingerir un volumen suficiente.
Irónicamente, las investigaciones han demostrado que los caballos no requieren un ejercicio diario reglamentado para mantenerse en forma, pero sí requieren un entorno que brinde muchas oportunidades de movimiento para mantener un nivel natural de condición física.
El ejercicio regular es esencial, incluso para los animales que no son montados, incluyendo caminar, trabajar a la cuerda o aumentar el tiempo que pasan al aire libre.
Sedentarismo en humanos y caballos
Mientras que en las personas el sedentarismo suele definirse por el tiempo excesivo sentados, en los caballos se manifiesta principalmente a través del confinamiento en establos y la falta de movimiento libre.
El campo del ejercicio nació para responder a los efectos nocivos del sedentarismo en el cuerpo que tiene la vida moderna y contemporánea. Por ello, muchas personas han llegado a priorizar el ejercicio sobre el movimiento debido a un estilo de vida acelerado y limitado en el tiempo.
Esta filosofía se ha extendido ampliamente al mundo equino, donde muchos caballos también viven una existencia sedentaria con breves episodios de ejercicio intenso.
Limitaciones del entrenamiento tradicional

Como resultado, muchos propietarios de caballos se centran en el programa de ejercicios y entrenamiento de sus animales y pasan por alto el valor del movimiento general para su biología.
Las culturas humanas contemporáneas y las culturas equinas suburbanas, si bien son convenientes, con frecuencia resultan en una actividad monótona y repetitiva que carece de variedad. Esto se convierte en una carga biológica tanto para el cuerpo humano como para el equino hasta tal punto que disminuye drásticamente la calidad y la duración de la vida y conduce a una serie de problemas de salud.
Sistemas internos y movimiento
Los programas de ejercicio y entrenamiento de los caballos, generalmente se enfocan en los grupos musculoesqueléticos más grandes, pero los tejidos conectivos y neurológicos altamente refinados, fundamentales para la respiración, la circulación de fluidos (sangre y linfa), la digestión y los sistemas reproductivos, y la salud de los cascos y los dientes, están altamente invertidos en los resultados del movimiento diario para permanecer saludables.
Además, las funciones inmunológicas del sistema linfático están íntimamente relacionadas con los movimientos diarios del cuerpo.
Problemas de salud asociados a la falta de movimiento
Los caballos de hoy en día padecen muchos de los mismos problemas de salud que los humanos y las mascotas de hoy en día.
A medida que se limita la posibilidad de que el caballo exprese plenamente sus movimientos, todos los sistemas corporales se ven afectados en distintos grados. La obesidad es la consecuencia más obvia, pero también lo son las secuelas metabólicas.

Además de alterar la digestión, la falta de ejercicio contribuye a la obesidad, que va de la mano con otros problemas de salud graves para los caballos.
La obesidad puede desencadenar problemas metabólicos, como la resistencia a la insulina, un componente clave del síndrome metabólico equino.
El exceso de peso, también ejerce una mayor presión sobre las extremidades, lo que provoca osteoartritis y lesiones relacionadas con la fatiga. Otro factor de riesgo del sobrepeso es la laminitis, una afección grave, a menudo mortal, que causa cojera y dolor extremo debido a los altos niveles de insulina y al estrés metabólico.
Los caballos con sobrepeso tienen poca resistencia, les cuesta regular su temperatura corporal y presentan un rendimiento reducido.
Otras consecuencias de la falta de movimiento

Otras consecuencias de poco movimiento incluyen enfermedades de la piel, trastornos digestivos como ulceraciones, cólicos e impactación, pérdidas de comportamiento natural, pérdida de tono muscular, fallos reproductivos, desarrollo de comportamiento estereotipado y un declive general de la condición física y el bienestar.
Conductas derivadas de la falta de movimiento

El movimiento es tan crucial para la biología del caballo que, cuando es insuficiente, conduce a conductas problemáticas, como los caballos confinados en un box, que suelen mostrar estereotipias como morder, tragar aire, masticar madera o caminar de un lado a otro del box ya que el animal intenta satisfacer la necesidad de moverse incluso cuando se lo impiden.
Estas estereotipias son mecanismos de afrontamiento del estrés crónico y manifestaciones físicas de frustración.
Los caballos confinados con movimientos restringidos y la falta de interacción con el grupo durante períodos prolongados suelen aburrirse o ponerse ansiosos fácilmente. Este estés social reduce sus expresiones naturales, la incapacidad para expresar respuestas de huida ante el estrés conduce a la indefensión aprendida o a una mayor reactividad y agresividad.
Soluciones basadas en el entorno natural

Intentar reproducir las condiciones naturales de vida del caballo a través del movimiento, la vida social y la libre elección de forraje ayuda a mitigar estos comportamientos.
Por ejemplo: mantener los caballos afuera en lugar de en una cuadra o box.
Soltarlos en campos más grandes en lugar de paddocks más pequeños, siempre en grupos en lugar solos, para fomentar el movimiento y la interacción.
Mantener a los caballos en grupos sociales y estables es la forma más eficaz de fomentar el movimiento natural, el juego y el acicalamiento mutuo, lo que a su vez quema energía. Cuando un caballo se mueve, los demás generalmente lo siguen, creando un desplazamiento natural por la propiedad.
Considerar la implementación de sistemas de pistas naturales (Paddock Paradise) en los campos para fomentar el movimiento y alimentar bien lejos de la fuente de agua, es decir, agua en un extremo del prado y forraje en el otro de forma dispersa, fomentando la búsqueda de alimento.
Procuremos enriquecer el terreno y el entorno con superficies variadas añadiendo diferentes texturas, como grava fina, arena, tierra compactada o virutas de madera, a las distintas zonas, lo que ayuda a mantener la salud de los cascos de forma natural.
También podemos introducir troncos y obstáculos como neumáticos que fomenten la marcha, la orientación y la actividad física.
Conclusión: más movimiento, más salud
Para los caballos, lo más beneficioso es aumentar el movimiento en grupo y la actividad física diaria general. Los pequeños cambios pueden tener un impacto muy positivo en la salud, la fortaleza y la longevidad de su caballo.

Fuentes: Jenny Edwards (Natural Horse Care), Lucile Vigouroux (Periodista equina), Camilla Whishaw (Naturopata), Carol Shwetz (Veterinaria).




