Estany de Montcortès

A unos centenares de metros al oeste de Cavalls Wakan, encontramos el Lago de Montcortès.

Emplazado a 1.065m de altitud sobre el nivel del mar, es una zona de gran interés científico y paisajístico por ser el único lago sin reclusa de Los Pirineos de Lleida, y el único que no tiene un origen glaciar sino que es alimentado principalmente por aguas freáticas que fluyen por una red de conductos subterráneos desarrollados por disolución de la roca calcárea (sistema kárstico),con una profundidad de unos 30m.

Por su excepcionalidad biológica y paisajística, El Lago de Montcortès y sus alrededores están protegidos por legislaciones especiales, tanto a nivel de Cataluña, Plan de Espacios de Interés Natural de la Generalitat de Catalunya, como de Europa, Red Natura 2000.

Estany de Montcortès.jpg

Nos encontramos ante un ecosistema lacustre casi virgen y muy poco alterado. Esto hace que, alrededor de l'Estany de Montcortès, se encuentre una gran diversidad de flora y fauna con características particulares. 

La zona acoge, principalmente en otoño y primavera, gran cantidad de aves migratorias, siendo un paraíso para los aficionados al "birdwatching"y a la naturaleza en general.

Aparte de aves acuáticas como el ánade real, el águila pescadora o la becada, es fácil observar aves carroñeras, siendo de los pocos lugares de Europa donde conviven y se pueden ver las cuatro especies de buitres europeos; el buitre común, el buitre negro, el alimoche y el mágico quebrantahuesos.

Cualquier aficionado a la naturaleza, disfrutara de un entorno donde es fácil descubrir rapaces como el milano real y gran variedad de mamíferos, zorros, jabalíes, tejones, corzos e incluso maravillarse con la berrea del ciervo en otoño.

La tradición nos cuenta muchas leyendas sobre el lago, como la de la Virgen María de Gerri, que dejo ciego al Conde de Pallars por no cumplir la promesa que le había hecho, al pedirle ayuda para cruzar el lago helado tras una pieza de caza. No recupero la vista hasta que dono sus mejores tierras a la Virgen, en este caso al Monasterio románico de Santa María, en Gerri de la Sal.

Otras leyendas hablan de la antigua ciudad de Pallars, sumergida en el fondo del lago por no ofrecer nadie comida, a Jesucristo disfrazado de mendigo, y la noche de San Juan, aun se oyen las voces de sus habitantes ahogados en sus profundidades.